Co-ownership and usufruct over the shares of mercantile companies are the application of the theory of rights in rem to the units in which the shareholder capital of the companies is divided, and in which the corporate and patrimonial rights corresponding to the companies´ partners are materialized. By co-ownership, the right corresponding to the owner of a thing is divided among those who hold it in an undivided way, that is to say, that all the co-owners are owners of the pro-indivisible share, so that the res (thing) is not divided between the owners but that the right is exerted jointly among all. The effect of the joint ownership of the shares is specifically to establish a multiplicity of holders over the shares, who will be entitled in equal parts to receive the benefits and profits generated and which must be attributed to all of them as owners of the share in question. The tax effect that the share ownership has is the dispersion of the profits and dividends that correspond to the co-owners as shareholders and the reduction of the taxable base for income tax purposes. On the other hand, the usufruct is the right in rem that dismembers the property on a good, configuring the figure of the usufructuary who will be the beneficiary of the civil fruits and products that the good in question generates, whereas, the owner that in this figure receives the name of the nude owner, will have no other right than the detention of the property right without being able to exercise any type of legal power on the good of its property, not to be able to receive its benefits. When the usufruct over the shares is constituted, the elements of the ownership of the shares are dismembered, leaving in favor of the usufructuary the right to receive the economic benefits that correspond to the them, while the corporate rights will correspond the nude owner.
El usufructo sobre las acciones de las sociedades mercantiles son la aplicación de una parte de la teoría de los derechos reales a las unidades en las que se divide el capital social de las empresas y en las que se materializan los derechos corporativos y patrimoniales que corresponden a los socios de aquellas. Por la constitución del usufructo sobre un bien, el derecho de propiedad se divide dando origen a dos titularidades; una, la del usufructuario a la que corresponderá la facultad de beneficiarse de los frutos y productos que genere el bien de que se trate, mientras que el propietario que en esta figura recibe el nombre de nudo propietario, quien en principio no tendrá más derecho que la detentación del derecho de propiedad sin poder ejercer ningún tipo de poder jurídico sobre el bien de su propiedad ni acceder a sus beneficios. Sin embargo, no existe una regla absoluta tratándose del usufructo sobre bienes que traen aparejados derechos de naturaleza diversa como los que se corresponden a las acciones y aunque lo natural sería supones que cuando se constituye el usufructo sobre las acciones los elementos de la propiedad de las mismas se desmiembran quedando en favor del usufructuario el derecho de percibir los beneficios económicos que a las mismas correspondan, en tanto que al nudo propietario corresponderán los derechos corporativos; lo anterior no necesariamente ha de ocurrir así, puesto que podrán pactarse circunstancias específicas en cada caso que irán definiendo el comportamiento y la participación de los titulares en el ejercicio de los derechos sobre la acción.