This work offers an approach to understanding power and the problems of its continuity. Understanding it as constitutive of plurality, rather than as an individual phenomenon, allows us to view the world and the various problems and challenges of today — from nationalisms and political functionalisms to processes of stagnation and forms of public frustration and indifference — with breadth and depth. Its spatiality is analyzed according to its capacities for openness (public concern, engagement, complicity, mutual agreement, affectivity, imagination, active silence), and the recognition that the potential of politics is not exhausted within its own sphere but is intensified by its contiguity with pre-political and apolitical spaces —between the public and the private, between politics and art, between politics and love, etc––. Thus, the aim is to think about politics from other spaces and spheres of life, but without confusing their differences. It also studies power from its temporality, that is, under a principle of finiteness and, at the same time, a yearning for permanence. Since visibility and concealment are understood as the two faces of power, it seems appropriate to think of power through the metaphor of light. But not in full light, but rather in twilight, that is, always on the verge of hiding.
Este trabajo ofrece un enfoque para comprender el poder y la problemática de su continuidad. Al entenderlo como constitutivo de la pluralidad y no como un fenómeno individual, permite mirar el mundo y diversas problemáticas de la actualidad –desde nacionalismos y funcionalismos políticos hasta procesos de estancamiento y formas de frustración e indiferencia pública– con amplitud y profundidad. Se analiza su espacialidad según las capacidades de apertura (inquietud pública, responsabilidad, complicidad, alianzas, afectividad, imaginación, silencio activo), y del reconocimiento de que la potencialidad de la política no se agota en su propio ámbito, sino que se intensifica en su contigüidad con espacios prepolíticos y apolíticos –entre lo público y lo privado, entre la política y el arte, entre la política y el amor, etcétera–. Se trata, entonces, de pensar la política desde otros espacios y esferas de la vida, aunque sin anular sus diferencias. Asimismo, se estudia el poder desde su temporalidad, es decir, bajo un principio de finitud y, a la vez, de un anhelo de permanencia. Dado que la visibilidad y el ocultamiento se sitúan como las dos caras del poder, resulta conveniente comprenderlo a través de la metáfora de la luz. Pero no en plena luz, sino en el ocaso, es decir, siempre a punto de ocultarse.