The evolution of economic theory regarding the impact of monetary policy on the real economy has shifted from emphasizing its influence on employment, prices, and financial stability to focusing on income distribution, especially after episodes of economic instability such as the Great Recession of 2009 and the Covid-19 pandemic, given their contribution to the phenomenon of increased inequality. In this context, the objective of this research is to empirically verify the existence of a causal link between monetary policy and income distribution. This topic falls within the cutting edge of knowledge concerning the need for central banks to consider the redistributive effects of their monetary policy decisions. By applying the ARDL-P methodology to the OECD countries for the period 2002–2022, it was found that the benchmark interest rate has an inverse effect on the variable of employee compensation as a percentage of GDP, contributing to a deterioration in income distribution. Conversely, banking efficiency, defined by the variables bank credit/GDP and the level of financial intermediation, exerts a positive influence on income distribution. Given the multifactorial nature of a complex economic phenomenon such as income distribution, the research corroborates an inverse impact of technological change on the variable wage compensation/GDP, stemming from the reduced need for labor in production and service processes. In contrast, efficiency in integration into globalization, conceived as a combination of the degree and balance of trade and financial openness, and public spending on education, due to the overall expansion of society's scientific and technological capabilities and the potential for generating better-paying jobs, exert a positive influence on a better income distribution.
La evolución de la teoría económica respecto al impacto de la política monetaria en la economía real ha pasado de resaltar su influencia en el empleo, los precios, y la estabilidad financiera, hasta la distribución del ingreso, en especial tras episodios de inestabilidad económica como la gran recesión de 2009 y la pandemia del Covid-19, al haber contribuido al fenómeno del vuelco de la desigualdad. En este contexto, el objetivo de la presente investigación es la de verificar empíricamente la existencia de un vínculo causal entre la política monetaria y distribución del ingreso. Tema que se inscribe en la frontera del conocimiento relativa a la necesidad de que los bancos centrales tengan en cuenta los efectos redistributivos que propicia su toma de decisiones de política monetaria. Mediante la aplicación de la metodología ARDL-P en el período 2002-2022 para los países que conforman la OCDE, se encontró que la tasa de interés de referencia tiene un efecto inverso sobre la variable remuneración de los asalariados/PIB, propiciando el deterioro en la distribución del ingreso. Por el contrario, la eficiencia bancaria, definida a partir de las variables crédito bancario/PIB y nivel de intermediación financiera, ejerce una influencia positiva sobre la distribución del ingreso. Derivado del aspecto multifactorial de un fenómeno económico complejo como lo es la distribución del ingreso, en la investigación se corrobora un impacto inverso del cambio tecnológico en la variable remuneración de los asalariados/PIB; derivado de la menor necesidad de mano de obra en los procesos productivos y de servicios. En contraste, ejercen una influencia positiva en una mejor distribución del ingreso, la eficiencia en la integración a la globalización, concebida como una combinación del grado y saldo de la apertura comercial y financiera; y el gasto público en educación, en virtud de la ampliación general de las capacidades científicas y tecnológicas de la sociedad, y de la posibilidad de generar empleos mejor remunerados.