Violent emotion is an ambiguous and indeterminate legal concept; it lacks a clear definition or definition since its incorporation into Mexican legislation. Since then, it has not appeared in any legal system, whether federal or local. To understand its implications or scope, one must delve into legal doctrine, which also fails to provide a univocal definition or specific characteristics to conclusively determine what it is or when such a situation might arise. Therefore, to identify its scope and implications, one must turn to criminal law doctrine or jurisprudence. The penal code for the State of Michoacán de Ocampo includes it in Article 133 as a mitigating circumstance for the crimes of assault and homicide, but it too lacks details to verify it or to determine what circumstances might be valid for accessing this prerogative. The genealogy of this concept traces back to a less than glorious past, as it is stigmatized by the belief that it justifies taking a woman's life. This is because it has been linked to crimes such as uxoricide and conjugicide, which, until relatively recently, exempted offenders from punishment for committing a crime of marital infidelity. The term "violent emotion" is a composite term that straddles the psychological and legal realms, making it interdisciplinary. To grasp its essence, it must be approached from the sciences that study the human mind to understand which emotions can trigger an intense reaction capable of incapacitating the perpetrator's self-control. Due to the ambiguity and indeterminacy of the legal provision that addresses violent emotion, the due process referred to in paragraph III of Article 14 of the Constitution is violated.
La emoción violenta es una figura jurídica ambigua e indeterminada; no cuenta con un concepto o definición clara desde que fue incorporada a la legislación mexicana, desde entonces hasta ahora no hay en ningún ordenamiento ya sea en el ámbito Federal o local; para poder tratar de comprender que implica o que alcances tiene, es necesario rebuscar en la doctrina, quien ciertamente tampoco ofrece un concepto univoco, ni características específicas para decretar concluyentemente que es o cuando se pudiera estar de cara a un supuesto de esa naturaleza. De modo que para tratar de identificar sus alcances e implicaciones se tiene que recurrir a la doctrina penal o a la jurisprudencia. En el código penal para el Estado de Michoacán de Ocampo se contempla en el artículo 133 como atenuante del delito de lesiones y homicidio, pero de igual forma carece de detalles para comprobarla o saber qué circunstancias pudieran ser válidas para acceder a la prerrogativa. La genealogía de la figura remonta a un pasado no glorioso ya que se estigmatiza al creer que es una justificante para privar de la vida a la mujer, porque ha estado vinculada a figuras como el uxoricidio, conyugicidio que hasta no hace tanto se eximia de la pena al infractor que cometiera un delito por infidelidad matrimonial. El término de emoción violenta, es un término compuesto entre el ámbito psíquico y jurídico, por esto se torna interdisciplinario en virtud de que, para llegar a la esencia, se tiene que abordar desde las ciencias que estudian la mente humana para entender que emociones pueden desencadenar una reacción intensa capaz de inhabilitar el autocontrol del sujeto activo. Por la ambigüedad e indeterminación de la norma que ampara la emoción violenta, se contraviene el debido proceso al que se refiere el párrafo III del artículo 14 Constitucional.