This study examines the use of divining rods as a divination practice in New Spain during the mid-18th century, based on the trials of individuals accused of superstition in the royal mining towns of Tlalpujahua and San Miguel el Grande, which belonged to the Diocese of Michoacán. The study examines these practices within a broad cultural, social, and economic context, considering both the ecclesiastical discourses that condemned them and the meanings attributed to them by their practitioners. The research demonstrates that divination was a widespread practice in New Spain society and that it took shape through the convergence of Indigenous, European, and African traditions. It also shows that the categories used by the Church to classify and persecute superstition were based on a theological tradition grounded primarily in the teachings of St. Augustine and St. Thomas Aquinas, disseminated through manuals, edicts, and inquisitorial procedures. However, the accused did not necessarily share these interpretations, as they understood their abilities as gifts or virtues granted by God. Through an analysis of mining in New Spain and living conditions in the mining settlements, this study argues that the search for treasure using divining rods was linked to a symbolic universe in which wealth, honor, the spoken word, and labor took on a profound moral and religious dimension. In this way, divining rods articulated long-standing traditions stemming from European culture, beliefs about hidden treasures, and Christian ideals of virtue. Consequently, the research maintains that these practices cannot be understood solely as expressions of superstition, but rather as complex phenomena in which different belief systems, forms of classification, and conceptions of material and spiritual wealth in New Spain society converged.
Esta investigación analiza el uso de las varitas de virtud como práctica adivinatoria en la Nueva España de mediados del siglo XVIII, a partir de los procesos seguidos contra individuos acusados de superstición en los reales mineros de Tlalpujahua y San Miguel el Grande, pertenecientes al obispado de Michoacán. El estudio examina dichas prácticas dentro de un amplio contexto cultural, social y económico, atendiendo tanto a los discursos eclesiásticos que las condenaron como a los significados que les atribuyeron sus practicantes. La investigación demuestra que la adivinación fue una práctica extendida en la sociedad novohispana y que se configuró mediante la convergencia de tradiciones indígenas, europeas y africanas. Asimismo, muestra que las categorías empleadas por la Iglesia para clasificar y perseguir la superstición respondieron a una tradición teológica sustentada, principalmente, en los planteamientos de san Agustín y santo Tomás de Aquino, difundida a través de manuales, edictos y procedimientos inquisitoriales. Sin embargo, los sujetos acusados no necesariamente compartieron estas interpretaciones, pues entendieron sus habilidades como dones o virtudes concedidas por Dios. A través del análisis de la minería novohispana y de las condiciones de vida en los reales de minas, se argumenta que la búsqueda de tesoros mediante varitas de virtud estuvo vinculada a un universo simbólico donde la riqueza, la honra, la palabra y el trabajo adquirían una profunda dimensión moral y religiosa. De este modo, las varitas de virtud articularon tradiciones de larga duración procedentes de la cultura europea, las creencias sobre tesoros ocultos y los ideales cristianos de virtud. En consecuencia, la investigación sostiene que estas prácticas no pueden entenderse únicamente como expresiones de superstición, sino como fenómenos complejos en los que convergieron distintos sistemas de creencias, formas de clasificación y concepciones sobre la riqueza material y espiritual en la sociedad novohispana.