The resources a country has invested in infrastructure construction has been, over time, such that we should consider preserving this heritage that both struggled. In many cases this infrastructure already reported the expected benefits, but remains an important vector of development; in other cases it is on track to achieve; the truth is that both cases be addressed by conservation activities that extend or maintain their service life with quality. For this investment programs distracting allocations of limited resources to promote the construction of new infrastructure is needed. A country that is developing, is in the midst of a process in which you encounter the dilemma of investing to conserve and preserve the existing or, allocate their resources to build the infrastructure to procure another level of development . The problem could be resolved intelligently combining existing resources to search the effectiveness and efficiency of development plans. However, this intention is other outside interests to the primary objective, and that influence, with much weight in decision-making on investment programs. These interests have to do with the approaches of the different members of society, among which are the rulers, politicians and technicians of the sector. A ruling is interested to invest in the short term by building more infrastructure, because it gives greater profitability to society; a legislator, in principle seeks the good of society like everyone else, wants to impose its own way of doing things on philosophy, principles or doctrines party.
Los recursos que un país ha invertido en la construcción de infraestructura han sido, a lo largo del tiempo, de tal magnitud que conviene reflexionar sobre la conservación de ese patrimonio que tanto costó. En muchos casos esta infraestructura ya reportó los beneficios esperados, pero sigue siendo un vector importante del desarrollo; en otros casos se encuentra en vías de lograrlo; lo cierto es que ambos casos deberán ser atendidos por actividades de conservación que prolonguen o mantengan su vida de servicio con calidad. Para esto se requieren programas de inversión que distraen las asignaciones de los limitados recursos para promover la construcción de nuevas infraestructuras. Un país que está en vías de desarrollo, está en medio de un proceso en el que se encuentra con la disyuntiva de invertir para conservar y preservar lo existente o bien, destinar sus recursos para construir la infraestructura con miras a procurar otro nivel superior de desarrollo. El problema pudiera resolverse de forma inteligente, combinando los recursos existentes para buscar la efectividad y eficiencia de los planes de desarrollo. Sin embargo, esta intención encuentra otros intereses ajenos al objetivo primordial, y que influyen, con mucho peso, en la toma de decisiones sobre los programas de inversión. Estos intereses tienen que ver con los enfoques de los diferentes miembros de la sociedad, dentro de los cuales se encuentran los gobernantes, los políticos y los propios técnicos del sector. A un gobernante le interesa invertir a corto plazo construyendo más infraestructura, porque le da mayor rentabilidad ante la sociedad; un legislador, que en principio busca el bien de la sociedad como los demás, quiere imponer su propia forma de hacer las cosas por filosofía, principios o doctrinas de partido.